Cambiá el tamaño de una imagen en píxeles o por porcentaje, con el candado de proporción para que no se deforme, y descargala en el formato que quieras. Todo en tu navegador, sin subir el archivo.
Redimensionar una imagen →El peso de una imagen depende sobre todo de cuántos píxeles tiene. Reducir a la mitad el ancho y el alto deja una cuarta parte de los píxeles — el ahorro es enorme y, si la imagen se va a ver a ese tamaño igual, no perdés nada útil. Si una foto pesa demasiado, empezá por acá antes de forzar la compresión.
Conviene decirlo claro: agrandar no agrega detalle. La interpolación estira los píxeles que ya existen; no puede inventar los que la foto nunca tuvo. El resultado se ve más blando o pixelado. Ninguna herramienta de redimensionado hace magia acá, así que cuando pongas un tamaño mayor al original te lo vamos a avisar en vez de dejarte creer lo contrario.
Mantiene la relación entre ancho y alto para que la imagen no se deforme, y viene activado porque es lo que se quiere casi siempre. Si lo abrís, podés fijar los dos lados libremente — útil cuando necesitás una medida exacta y no te importa estirar.
No. Agrandar estira los píxeles existentes; no agrega detalle que el archivo no tenga.
Mantiene la relación ancho/alto: al cambiar un lado el otro se ajusta solo, para que no se deforme.
Sí, y suele ser lo más efectivo: a la mitad de ancho y alto queda una cuarta parte de los píxeles.
No: ocurre en tu navegador y la imagen no sale de tu equipo.
Cambiar el tamaño de mi imagen →PNG, JPG y WebP con control de calidad, viendo el peso antes de descargar.
Las medidas de cada red para que no te recorten la imagen.
Qué guarda cada formato y cuál conviene en cada caso.