Bajá el peso de una imagen o pasala entre PNG, JPG y WebP, viendo cuánto va a pesar el resultado antes de descargarlo. Todo ocurre en tu navegador: la imagen no se sube a ningún servidor.
Comprimir una imagen →El control de calidad no aparece con PNG, y no es un olvido: PNG es sin pérdida y no tiene calidad que ajustar. Un control que no hace nada sería engañoso. Para aligerar un PNG, reducí sus dimensiones o pasalo a WebP.
Al pasar a JPG se pierde la transparencia. El formato no tiene canal alfa: no puede guardarla, y esas zonas se rellenan con blanco. Es una limitación del formato. Si la necesitás, usá PNG o WebP — te avisamos antes de que pase.
La mayoría de los compresores online necesitan recibir tu archivo en sus servidores para procesarlo. Acá la compresión corre en tu propio dispositivo, así que la imagen nunca sale de tu equipo — útil cuando lo que estás comprimiendo es material de un cliente o un documento personal.
De paso, al re-codificar se descartan los metadatos (EXIF y ubicación GPS). Si te interesa ese ángulo, mirá la guía sobre quitar la ubicación de una foto.
Para fotos, WebP: mismo resultado visual pesando menos que JPG, y admite transparencia. JPG es el más compatible. PNG conviene sólo para transparencia o bordes nítidos.
Porque PNG es sin pérdida: no tiene calidad que ajustar. Sólo aparece con JPG y WebP.
JPG no tiene canal de transparencia; esas zonas se rellenan de blanco. Es del formato, no de la herramienta. Usá PNG o WebP.
No: la compresión ocurre en tu navegador y la imagen no sale de tu equipo.
En JPG y WebP sí, es irreversible. Entre 70 y 85 suele verse igual pesando mucho menos, y ves el peso estimado mientras ajustás.
Comprimir mi imagen ahora →Cambiá el tamaño en píxeles o por porcentaje, manteniendo la proporción.
Qué guarda cada formato, cuál pesa menos y cuándo conviene cada uno.
Mirá qué datos lleva tu foto (cámara, fecha, GPS) antes de compartirla.